Este año, que acaba, fue el año en que murió Wislawa Symborska. No la conocía hasta que en 2011 una amiga me habló de ella. Era una escritora polaca. Premio nobel por más señas. Vivió la guerra. Y sobre ella trata parte de su obra. Una obra que me estremece.
Le quiero hacer un homenaje, y releer de nuevo este poema que representa todo lo que he pienso sobre la guerra, el paso del tiempo, el olvido del sufrimiento y sacrificio. La terrible tendencia a repetir errores del hombre.

FIN Y PRINCIPIO
Después de cada guerra
alguien tiene que limpiarNo se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.
Alguien debe de echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.
Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristaly los trapos sangrientos.
Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.
Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.
Al reconstruir puentes
y estaciones de nuevo,
las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.

Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía como fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.
Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.Aquello que sabían
de qué iba la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.
En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga en los dientes,
mirando las nubes.

